
Está bien que reclames tus derechos, pero no te afectes hasta el punto de convertirte en un vehículo de confusión, malestar y violencia. Mantén siempre la calma y el control de tus emociones. Piensa antes de actuar y elige las palabras y las acciones más convenientes para solucionar, agilizar o suavizar una situación.




